La Florencia de Oltrarno. La otra Florencia

La Florencia de Oltrarno

La Florencia de Oltrarno es la Florencia más desconocida, pero más autentica. Es la Florencia que aun consigue escapar del turismo de masa. La Florencia de Oltrarno Es la de los talleres de artesanía, la de los pequeñas tabernas donde tomar un buen chianti, y trattorias típicas, de grandes jardines e iglesias que esconden auténticos tesoros. Vamos a descubrirlos juntos.

Florencia, asocia su historia a infinidad de nombres propios.

Pero uno de los grandes protagonistas de la historia de la ciudad es sin duda su río, el Arno. Pequeño pero rebelde, a su paso por Florencia el río Arno a lo largo de la historia de la ciudad ha sido protagonista de momentos dulces pero también difíciles.

Y sin quererlo, marca un limite  entre ambas orillas, una especie de frontera que sin darse cuenta aleja al visitante de una de las zonas más hermosas y autenticas de la ciudad. Sí, auténticas. Porque Oltrarno, la otra orillaha sido tradicionalmente una zona popular que ha sabido mantener con el paso de los años ese poso de toscanidad, de Florencia de siempre, que mantiene vivo el ADN de las costumbres florentinas. Atrévete a cruzar de nuestra mano uno de los puentes que atraviesan el río Arno para sumergirnos en una Florencia totalmente desconocida, a pocos pasos a pie, pero curiosamente lejana de esa otra Florencia invadida por el turismo de masa.

Pasearemos por la otra orilla del rio Arno, la rive gauche florentina, esa Florencia de Oltrarno donde aún se siente el autentico espíritu creativo de esta ciudad, una de las capitales mundiales de la moda y el diseño, donde palpita la esencia de la autenticidad florentina, donde aun trabajan los artesanos en sus talleres,  la Florencia de osterie y trattorias típicas, donde se defiende la esencia de la gastronomía de la ciudad.

Y es esta también la parte de la ciudad donde artistas como Miguel Ángel o Brunelleschi dejaron también su huella, y donde las grandes dinastías de la historia de la ciudad como los Medici, los Lorena o incluso los reyes de Italia, tuvieron su residencia.

Seguiremos la estela de Brunelleschi en la Plaza de Santo Spirito, punto de encuentro de los florentinos para tomar un café o un vino o simplemente sentarse a ver pasar el tiempo, la Plaza del Carmine, que alberga una de las joyas de la historia del arte: Los frescos de la Capilla Brancacci, obra cumbre del genial Massaccio.

Entre todas las ciudades extranjeras, Florencia se ha convertido, sin duda en la que yo prefiero. Cuanto más vivimos, más te das cuenta que la amas. Hay algo acogedor que me  hace sentir como en casa.
(Pyotr Ilyich Tchaikovsky)

 

¿Te gustaría visitar Florencia de la mano de un guía autorizado?

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